26 junio 2012

Kenia: Todo lo que tenemos lo compartimos

Entrevista a la hermana Lucía Thuo, misionera en el país africano

Mark Riedemann para “Dios llora en la tierra”, en colaboración con la fundación internacional pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, entrevistó a la hermana Lucía Thuo, superiora de la Comunidad de San José en Kenia.

Sor Lucía, el carisma de la comunidad es difundir el amor de Jesús como “maestro, profeta y misericordioso”. ¿Cómo viven ustedes este carisma?
--Hna. Lucía: Vivimos entre la gente común, haciendo lo que ellos hacen y ayudándoles en lo que sea necesario, principalmente en sus necesidades básicas como educación, salud y agricultura.

¿Puede hablarnos acerca de la vida en Kenia en este momento?
--Hna. Lucía: La vida en Kenia no es fácil. La economía no va bien, el costo de la vida es caro y la renta para la mayoría es muy baja. Así que hay personas que sobreviven con casi nada.

¿De cuánto estamos hablando, solo para dar una idea?
--Hna. Lucía: Una comida al día, pero ni siquiera una comida completa..., tienen que buscar algo más para complementar. Te despiertas en la mañana y alguien está llamando a la puerta porque tiene hambre o tiene un hijo enfermo y no tiene dinero para llevar al niño al hospital. Nos encontramos con esto todos los días.

¿Y cómo responden? Ustedes viven como viven ellos, por lo que no tienen mucho que compartir. ¿Deben compartir el poco “pan” que tienen, y darles también eso?
--Hna. Lucía: Es cierto que no tenemos mucho que compartir y la vida para nosotros también es muy difícil. La mayor parte de las hermanas no ganan mucho dinero con su trabajo. Lo que tenemos en la casa lo compartimos. Si recibimos una donación, entonces la damos. En nuestras escuelas ofrecemos el almuerzo, una comida al día, por lo que ese niño que viene sin haber comido nada es capaz de volver a casa con algo. Esto es lo mejor que podemos hacer.

¿Ustedes han construido sus propias escuelas para servir a los más pobres?
--Hna. Lucía: Sí, las tenemos. Hay niños hoy que no pueden ir a la escuela debido a la falta de recursos para la matrícula. Tal es la realidad. Estamos tratando de construir escuelas para abordar estas cuestiones. Hemos construido cuatro y una está en construcción. Confiamos en la Divina Providencia. Eso es lo que estamos tratando de hacer en nuestras escuelas que están abiertas a todo el mundo. Y las becas, si logramos conseguirlas, se les da a los más pobres entre los pobres.

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