No he tenido ocasión de confrontarlo aún con algún teólogo/a con
pedigree y libre de sospechas, pero tengo formulada una hipótesis
teológica de la que me va a ser difícil apearme: lo que mejor le ha
salido a Dios de su creación, aparte de N.S. Jesucristo y su Madre, es
la diversidad.
Lo tengo fundamentado con solidez a partir del primer relato de la creación: hasta nueve veces repite lo de "según su especie", y es evidente que le salieron muchísimas más especies de las que serían necesarias para el buen orden del universo. Los pájaros cantan más de lo que exigiría su supervivencia, los colores de los peces tropicales son un delirio y no digamos los tipos de plasmodios, que no explico lo que son por falta de espacio.
Como los seres humanos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, hemos continuado inventando cosas, discurriendo propuestas, ensayando comportamientos y derrochando palabras, cada cual "según su especie".
Lo tengo fundamentado con solidez a partir del primer relato de la creación: hasta nueve veces repite lo de "según su especie", y es evidente que le salieron muchísimas más especies de las que serían necesarias para el buen orden del universo. Los pájaros cantan más de lo que exigiría su supervivencia, los colores de los peces tropicales son un delirio y no digamos los tipos de plasmodios, que no explico lo que son por falta de espacio.
Como los seres humanos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, hemos continuado inventando cosas, discurriendo propuestas, ensayando comportamientos y derrochando palabras, cada cual "según su especie".
Sin
ir más lejos, el profeta Joel usa más de 15 metáforas distintas para
hablar de las langostas, que hace falta echarle imaginación. Y no
digamos nada de la variedad notable de recetas de sopas de ajo, ni del
número de congregaciones religiosas, cada una con nuestro matiz,
historia, peculiaridades y distingos.Otro sorprendente ejemplo de gozosa pluralidad nos lo da el catálogo "Santa Rufina" de ornamentos litúrgicos y otras prendas y capisayos, cada cual con sus diferentes botonaduras, ribetes, tonos y texturas. (Por cierto, que nos lo envían a nuestra comunidad de vez en cuando, sin caer en la cuenta de que nuestra condición femenina nos incapacita para ser sus portadoras.)
En fin, espero haber motivado suficientemente mi conclusión de que a Dios le complacen las diferencias, la diversidad y la pluriformidad y no los intentos de sofocarlas, reprimirlas o uniformarlas. Porque si lo hacemos ¿cómo vamos a proclamar con rotundidad en la liturgia que Él "alegra su multitud con la claridad de Su gloria..."?
Dolores Aleixandre
Publicado en Vida Nueva
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