04 junio 2012

El paro marca los nuevos rostros de la POBREZA

Rafael nunca pensó cuando estudiaba Ingeniería Técnica Industrial que acabaría acudiendo a un comedor social. Con 46 años, ha aceptado empleos muy por debajo de su cualificación profesional pero ahora no encuentra ningún trabajo. Desde hace unos meses se ve obligado a acudir a la caridad para alimentarse. Cobra la ayuda a parados sin prestación de 426 euros y paga 327 euros de hipoteca. "Tengo que elegir, pagar la hipoteca y las facturas o comer. No me da para las dos cosas", cuenta a RTVE.es, mientras espera su turno en el comedor de San Francisco (Madrid).
En otra fila, en el comedor social Santa Josefa de Vallecas, espera paciente una mujer de 60 años que no quiere desvelar su nombre. El motivo es que sus hijos desconocen que come cada día en un centro social. Fue auxiliar de enfermería y ahora paga la hipoteca con el dinero ahorrado en su plan de pensiones. "Mis hijos no saben nada, ya no viven conmigo y me da vergüenza contarlo", relata a RTVE.es.
Foto de M.M.

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