Cañizares: "La crisis económica nos indica cuál es la raíz que
es que se ha olvidado del bien, de la verdad, de tantos otros aspecto
que constituyen la base sobre la que tiene que regirse cualquier
economía al servicio del hombre, de la familia, de aquelos aspectos
fundamentales que priman a la sociedad. Los padres de Europa no querían
simplemente una Europa de los mercaderes, sino que tienen la idea de ese
continente tras la Segunda Guerra Mundial y querían una organización
que tuviera en cuenta sus raíces cristianas. El derecho romano estaba en
la base. La unificación europea puede ser por otras vías que no sea
sólo la económica, que enfrenta a unos países con otros. Detras hay una
crisis de valores. Todo lo que se ha vivido estos años de lujo, de
despilfarro, de buscar el bienestar por el bienestar por toda Europa, en
todos los países. Si no hay un bien común, de la familia, nos hace
pensar que necesitamos una Europa nueva y aludo a la encíclica de
Benedicto XVI de "Caritas en veritate", donde encontraríamos muchas
respuestas a lo que está ocurriendo", ha dicho Cañizares.
Monseñor Cañizares: "Cuando la vida no es respetada, cuando la
familia no está lo suficientemente protegida, cuando países como África
están sumido en una desgracia cada día mayor, con el olvido de los
países de Occidente, no hay un futuro para esta Europa y para este
desarrollo innegable, si se produce en contra del bien y del mal, del
hombre, de la verdad. La juventud hoy no sabe qué es lo bueno y qué es
lo malo. Viven inmersos en un relativismo, en una ética situacional. Ese
futuro no será posible si no está asentado en los valores y ahí tiene
una responsabilidad enorme la iglesia y eso pasa por una nueva
Evangelización".
Rodríguez Zapatero: "Europa debe ir en el horizante de unirse
políticamente. Está en el espíritu del Humanismo, está en el pensamiento
cristiano, que siempre ha pensado en la unión europea. Estados Unidos,
el mejor ejemplo de estado federal, pasó antes por una guerra civil. La
situación actual no nos debe hacer olvidar los grandes avances. Creo en
el espíritu europeo, pero para ello los Estados deben salir de sí
mismos. En cuanto a África, tiene por delante una gigantesca tarea, pero
mantienen un crecimiento económico continuado y en los últimos 50 años
han recibido más ayuda que nunca, sobre todo europea. También América
Latina tiene por delante un horizonte de esperanza. Los valores de la
dignidad humana, que en el fondo es el Humanismo, ayudan, pero no por sí
sólo resuelven la recuperación económica. Ayudan, pero también hay que
hacer la otra parte, la netamente política".
Monseñor Cañizares: "La gran cuestión es si Europa va a ser
capaz de dar los pasos que tiene que dar a tiempo. ¿Qué nos enseña lo
peor de la historia europea? Que las afirmacioens cerradas, las
ideologías cerradas, absolutas, son, antes o después, destructores. La
democracia asume sus límites, los límites de la convivencia. El
Humanismo sabe que vale más defender la libertad que cualquier promesa
tentadora y en eso clave la aportación del cristianismo, sin caer en el
error de olvidar otras civilizaciones. Pero Europa debe asumir su papel
sin complejos, porque sigue siendo la idea más razonable para la mayoría
de los hombres.Europa debe obtener por si mismo el respeto que se
merece por sus logros, igual que nuestro país. Y sin duda la mejor
manera de afirmar la identidad de Europa y de España es ver cómo nos ven
desde fuera y siempre nos han reconocido por defender los valores de la
diginidad, las libertades políticas y así debemos seguir y con el
diálogo y con la perspectiva histórica se pueden dar esos pasos".
Monseñor Cañizares: Estamos entre demócratas, pero no hay
democracia sin conciencia, sin asentamiento en principios del bien y del
mal, sean del credo que sean.
Rodríguez Zapatero: "Estoy de acuerdo en lo de la democracia
sin conciencia, porque democracia es conciencia, conciencia en los
valores del respeto. Esa conciencia, en defintiva, se traduce en un
núcleo esencial de principios, de derechos y de valores que tienen una
plasmación normativa en las constituciones. Tengo el profundo
convencimiento de que en las leyes hay un amplio reconocimiento de los
valores que defiende el cristianismo. Ese núcleo esencial tiene que
estar abierto también a los cambios que aporta la ciencia, a la
innovación, a la capidad de desarrollo... Pero ese núcleo, que ha
costado históricamente esfuerzos, sangre y sueños, debemos mantenerlo. Y
eso sólo se logra con la deliberación, el diálogo, la palabra, el
discurso y el respeto, que es la palabra más bonita del castellano".
Monseñor Cañizares: "Ha utilizado una palabra que comparto:
soñadores. Hacen falta soñadores, quijotes. Hablar de ensoñación me trae
a la cabeza la juventud, el futuro de nuestra sociedad. Aman la vida
con pasión y se aferran a ella, anhelan la paz, desean vivir con
esperanza, aman la verdad y no renuncian a ella. No es verdad, dice el
Papa, que la juventud piense sólo en el lujo y el placer. Pero los
ofrecemos sucedáneos de todos esto que, al final, les hacen infelices.
Uno de los retos principales es una vida bella, una civilización del
amor, una paz diariamente construida... y un trabajo, claro está".
Rodríguez Zapatero: "Me alegra oír a Monseñor Cañizares citar
el Quijote, pues compartimos muchas cosas, porque, como dijo Sancha
Panza, la libertad es el bien más preciado. Y en cuanto a los jóvenes,
si uno mira hacia atrás, siempre que hemos tenido una crisis tan fuerte
hemos creido que estábamos ante una generación perdida, pero la realidad
es que no fue así. De ahí que sin duda la gran tarea europea y de toda
la sociedad es cómo hacemos la tarea de recuperación de los jóvenes.
Tenemos la generación de jóvenes con más formación y potencial, más
solidaria y participativa. Eso es un enorme capital humano, social y
político.
Para cerrar el debate, Francisco Marhuenda plantea la cuestión del diálogo.
Monseñor Cañizares: "El diálogo siempre es por respeto hacia
la persona. Y si educamos para el diálogo, educamos para el respeto,
para una economía mejor. Diálogo es tolerancia, no es intransigencia.
Trabajar por el diálogo es trabajar por un mundo mejor, por una sociedad
mejor".
Rodríguez Zapatero: "El diálogo es la puerta que abre todos
los caminos. Y dialogar no es sólo sentarse delante de otro. El diálogo
es reflexionar. El diálogo respetuoso y sinciero facilita el sosiego,
alimenta la reflexión, contribuye al progreso y en eso estamos
completamente de acuerdo y ójala el diálogo en nuestro país nos
enriquezcan a todos y nos ayude a aceptar cosas de lo que piensan
otros".
Monseñor Cañizares: "Una de las claves del diálogo es el
diálogo interreligioso. El diálogo es posible. Aceptamos al otro y que
esa fe que vive el otro nos es común. Si alcanzamos ese diálogo
interreligioso en la cuenca del Mediterráneo habrá paz".
Rodríguez Zapatero: "De la doctrina de Benedicto XVI, lo más
audaz de su pontificado es ese diálogo interreligioso y eso a España le
sienta bien, pues siempre ha sido el gran puente de diálogo con el
Mediterráneo, con América Latina y hay muy pocas naciones que tengan la
posición para el diálogo que tiene España".
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