27 mayo 2012

REFLEXIÓN SOBRE EL ESPÍRITU SANTO


"Me gusta aplicar al Espíritu Santo un verso del salmo 16.  Considero dicho salmo como la profesión de lealtad de un sacerdote en su consagración, o de un levita en su dedicación, Y como confesión de su experiencia espiritual.  El verso dice:

'Bendigo al Señor que me aconseja;
aun de noche me instruyen mis entrañas» (Sal 16, 7).

Por encima de muchos consejeros humanos, este orante cuenta con Dios como consejero personal a cuya voz hacen eco las entrañas instruyendo desde dentro.  Están sintonizadas y resuenan.  En otras palabras, el consejo de¡ Espíritu provoca la respuesta interna, resonante y consonante del creyente.  De este modo, enseñanza y consejo son asimilados y personalizados.  Es decir, no permanecen como algo abstracto y genérico, sino que se individualizan y personalizan en cada ocasión."

                               Luis Alonso Schökel, SJ: Al aire del Espíritu, Sal Terrae, 1998, pg. 62

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