Periodismo comprometido, riguroso y valiente en todos los soportes.
Desde el viejo papel hasta el innovador Twitter. El buen periodismo, ese
que distingue los Premios Ortega y Gasset,
ha aflorado esta tarde en la gala de entrega de los galardones que
concede desde hace 29 años el diario EL PAÍS. En esta edición, el jurado
ha reconocido la labor de los informadores que, en cualquier soporte,
pulsan el latido de la calle. Es el periodismo que no está pendiente de
las élites políticas o económicas sino el que refleja el día a día de la
gente corriente, de aquellos que carecen de título, como apunta el
reportero mexicano Humberto Padgett, ganador en la categoría de
periodismo impreso.
Los muchachos perdidos, publicado en la revista Emeequis,
se adentra justamente en desvelar el nombre, el rostro, las voces de
tantos y tantos adolescentes mexicanos que a falta de futuro abrazaron
la violencia que les ha conducido a las cárceles.

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