22 abril 2012

III DOMINGO de PASCUA


Del Evangelio de Lucas 24,35-47
Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo». Y, diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: «¿Tenéis aquí algo de comer?». Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. Lo tomó y comió delante de ellos. Después les dijo: «Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: "Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí"». Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén».
Orar en Domingo:
- Queremos que Dios nos sonría, por José María Maruri sj
- Testigos, por José Antonio Pagola
- ¿Qué hemos hecho del Domingo?, por Javier Leoz
- Pascua del pez, la pascua es perdón, por Xabier Pikaza
- Una presencia real pero no corpórea, por Fray Marcos
- Del miedo a la alegría, por Enrique Martínez Lozano
- Los discípulos han resucitado, por José Enrique Ruiz de Galarreta sj
- ¿Por qué tienen esas dudas en su corazón?, por Hermann Rodríguez Osorio sj

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