Marie Colvin, la reportera estadounidense del Sunday Times fallecida hoy en un bombardeo en Siria,
era una experimentada corresponsal de guerra con dos décadas de
experiencia, que creía que los periodistas tenían que estar en primera
línea.
Mientras trabajaba en Sri Lanka, un ataque con granadas le hizo perder un ojo en
2001 y la obligó a usar un parche para cubrir la lesión. Este hecho no
la alejó de la cobertura de alto riesgo. Al contrario, ella decía que el
trabajo de un periodista no se podía frenar por ese tipo de incidentes.
Alguien tenía que contar la historia, alguien tenía que retratar la
guerra, y ella quería hacerlo.

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