Igual que el título que evoca el famoso filme en el que el pequeño Trevor McKinney intentaba cambiar el mundo mediante acciones desinteresadas, la «Cadena de Favores»
que Pablo de la Nuez puso en marcha hace ya cuatro años ha conseguido
también cambiarle la vida a más de uno, sobre todo desde que el látigo
de la crisis comenzara a azotar con fuerza.
Las
analogías con el blockbuster de Hollywood no son pocas y, aunque con
sus peculiaridades, este empresario con ganas de hacer un favor al mundo
ha conseguido convertir la utopía en realidad y hacer efectiva una
cadena de ayuda que, estima, llega ya a unas 10.000 personas
y en poco tiempo podría extenderse a otros países. Igual que en el
filme el joven alumno de Kevin Spacey ideaba un sencillo sistema para
devolver a otros los favores prestados, en 2008 este emprendedor probó a
reenviar a todos sus contactos una petición de ayuda que había llegado a su correo electrónico. Así empezaba la cadena.

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