22 enero 2012

Los niños, en el sendero de la misión

«A pesar de las dificultades y la miseria que entraña crecer en una favela, viven alegres y conformes con lo que tienen y saben agradecer lo poco que se les da. Diría incluso que son niños más felices que los españoles. El niño español no se sacia con cualquier cosa». Así describe María Jesús Hernando, superiora general de las Hermanas de los Santos Ángeles Custodios, la brecha social que separa a unos menores y a otros, unas diferencias que la Iglesia trata de romper a través de la Jornada de la Infancia Misionera que se celebra hoy en nuestro país.
Bajo el lema «Con los niños de América... Hablamos de Jesús», esta campaña de las Obras Misionales Pontificias busca este año concienciar a los niños españoles de las necesidades y carencias de este continente, desde la Patagonia hasta Alaska pasando por Haití, para suscitar en ellos la necesidad de compartir como lo hacen los misioneros que entregan allí sus vidas. «En la ciudad argentina de San Fernando, trabajamos en lo que antes se conocía como el barrio de la puñalada, que ahora es el barrio del tiro y de la droga», explica Hernando sobre los retos cotidianos de estas misioneras «que han sacado adelante a muchos jóvenes que estaban anclados en una situación de marginalidad y que, sin embargo, han llegado a dar el salto a los estudios superiores».

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