Nos encontramos frente a un tipo “chaparrito”, como llaman en su tierra a los bajitos. Inquieto, vivaracho, jovial… Es uno de los cantautores de música católico de moda, pero uno no lo notaría a simple vista. Su concierto en Santiago el miércoles por la noche, calentó el alma de todos los que preparamos el encuentro con el Papa en la Jornada Mundial de la Juventud. Martín, acompañado por su mujer Lizzy, nos permitió robarle un ratito y aquí os ofrecemos algunas de sus reflexiones.
Y si quitamos la música a Martín... ¿qué nos queda?
(1ª parte)
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MARTÍN: Peleamos para que la gente sepa que somos una familia normal. Desmitificamos mucho. Fuimos unos papás jóvenes desde el primer momento. Al año de casados ya había llegado nuestro primer hijo, Martín Gerardo. Luego vinieron Daniela y Jorge Pablo, que tiene una parálisis cerebral.
Dios nos presentó y nos enfrentó a la conquista. Como si nos dijera “estoy en la jugada; cuenten conmigo”. Hoy vivo enamorado de mi mujer, la admiro mucho. Siempre está ahí, sosteniendo todo.
Por Manuel Blanco


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