10 agosto 2011

Banadir, el hospital de la hambruna somalí

Como a la mayoría de niños de su edad, la única preocupación vital de Omar Aden era el fútbol. Su campo de juego era infinito y sus sueños, también. Anoche, el joven fallecía víctima de malnutrición. Tenía solo siete años.
Quien debe poner voz a la historia es su madre: Hallim. «Hace doce días abandoné la localidad de Kuntuwarey (Lower Shabelle) junto a mis nueve hijos. La sequía era feroz y ya no teníamos nada que comer. Tres de ellos (incluido el pequeño Omar) se quedaron en el camino», asegura la joven a ABC.

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