06 abril 2011

reaprender


Seguramente experimentamos que cada año cuando entramos en un tiempo litúrgico encontramos algo diferente. Porque nosotros también somos distintos. Somos más mayores, más sabios, tenemos más experiencia… Estamos también más necesitados, menos seguros de nosotros mismos… entonces empezamos a entender la frustración de la samaritana, las meteduras de pata de los apóstoles, el dilema de José… sobre todo vamos viendo en ellos lo que significa la persona de Jesús para sus vidas al igual que para la nuestra. En definitiva vamos experimentando como el Espíritu está con nosotros y por Él somos amados.

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