Nos levantamos con un bonito manto de nieve que cubría nuestra ciudad. Ya en cole, con la ilusión de un día de fiesta, NUESTRA FIESTA, celebramos una entrañable Eucaristía en la que no faltó un recuerdo especial, para María, la Madre Cándida y todas las Hijas de Jesús que siguen su labor por el mundo. Y por supuesto, el emocionado canto del Mil Albricias. Continuamos la fiesta, haciendo dibujos, poesías y canciones a nuestra querida SANTA CÁNDIDA. Para finalizar, tomamos un rico chocolate que nos entonó en estas bajas temperaturas que, a buen seguro, la Madre Cándida conoció.
Por Cristina García
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