25 noviembre 2010

TRAS EL RASTRO DE DIOS... 290 En el encuentro...

Hoy me he encontrado contigo.
Y he seguido tu rastro.
Y me has dicho: sigue.
Y después has sonreído.
Yo también.

Y más tarde te he encontrado,
mejor dicho, me he topado
contigo al cruzar la calle,
te has hecho el encontradizo...

Y no sabes qué alegría
me ha supuesto este encuentro
no tengo razones serias
que justifiquen este sentimiento...
sólo el hecho de encontrarte,
y de notar que te alegrabas,
ha sido suficiente,
para que mi corazón saltara...

A veces lo más simple
hace que el alma explote
y lo más enrevesado
te deja el corazón desinflado...

Y siento que esto me lleva
a cuidar los detalles
con la gente con quien convivo,
con quien comparto bienes y males...
pues a veces voy deprisa
sin mirar de frente al vecino
y no veo bien sus ojos,
y paso a su lado sin un guiño...

Me comprometo a cuidar
los pequeños detalles...
me comprometo a estar
atenta a las necesidades...
me comprometo a mirar
más allá...
en las profundidades...

Hoy me he encontrado contigo
y he seguido tu rastro.

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