20 mayo 2010

La CRISIS ECONÓMICA y FINANCIERA en España

Ponencia de Pedro José Gómez Serrano, profesor titular de Economía Aplicada de la UCM. (En las Jornadas de la Comisión General de Justicia y Paz de España)
Además de que verdaderamente me encanta participar en algo de Justicia y Paz, creo que desempeña potencialmente un papel importante. Debiera ser la reflexión de los cristianos españoles ante los problemas sociales a los que nos enfrentamos. Es verdad que a veces esa voz no se escucha pero no deja de ser muy importante. Una voz que tenga, al mismo tiempo, fuerza profética pero, sobre todo, que tenga un talante humilde, propositivo, dialogante, para que, junto a todo el resto de la gente de nuestra sociedad, los cristianos no dejemos de aportar aquello que nuestra inspiración evangélica o nuestras luces nos permita contribuir a aportar al debate.
En todo caso, no se puede hablar de todo en una charla, y por eso no puedo hablar de los orígenes de la crisis financiera internacional, de las actitudes cristianas o la lectura creyente… muchas de estas cosas he tenido que comentarlas o escribirlas en otros momentos. Lo que voy a hacer es lo que veis en el esquema. Primero decir en qué medida la crisis en España es la misma que la del resto del mundo. Si la versión española tiene originalidad o no. Luego voy a recordar los principales y desoladores efectos de la crisis en nuestro país. Si hablara como hablo normalmente de la economía mundial, la cosa sería aún peor. Pero hoy lo del mundo lo voy a dejar a un lado. Luego voy a describir rápidamente los intentos de respuesta ante la crisis que se han venido llevando a cabo en estos últimos años y, más bien por último, intentaré ver qué es lo que la crisis nos produce como desafío a los que somos cristianos. Precisamente para enlazar esto con las reflexiones que vendrán mañana y con las experiencias. Trataré más bien de crear el marco, señalar las líneas del terreno de juego para que mañana jueguen otros deportistas, otros equipos.
Como el Papa hace poco que publicó su encíclica, es oportuno arrancar con unas palabras que yo creo que son muy acertadas: “La ganancia es útil si, como medio, se orienta a un fin que le da sentido, tanto en el modo de adquirirla como de utilizarla. El objetivo exclusivo del beneficio, cuando es obtenido mal y sin el bien común como fin último, corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza”. Tal cual, esto es lo que ha pasado. Cuando la manera de obtener la ganancia es mala y cuando además prima el exclusivo interés individual, el resultado puede ser catastrófico y justamente esto es lo que estamos padeciendo en este momento.

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