¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?
¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!
¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!
Por Lope de Vega
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?
¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!
¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!
Por Lope de Vega
1 comentario:
Preciosos los poemas que colgáis. Los de autor conocido, que nos sabemos de memoria y que en algún momento hemos hecho nuestras, y que nos despiertan recuerdos y deseos bonitos. Y las de auto desconocido, como la de anteayer, “Sueña,/ sueña lo que quieras,/ pero con los pies en el suelo…. Y no digamos cuando las autoras sois alguna de vosotras, personas conocidas y cercanas, que expresáis vuestras vivencias y deseos… Muy bien por compartirlo. Nos ayuda muchoa otros.
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