Hoy me he encontrado contigo.Y he seguido tu rastro.
Y me has dicho: ¡felicita!
Y después has sonreído.
Yo también.
Y más tarde te he encontrado
entre saludos y reencuentros,
entre sonrisas y abrazos,
en gente que no veía,
desde hace mucho tiempo.
Y al encontrarte en ellos
pienso si de verdad cuido
las relaciones con la gente
que realmente quiero.
Y es que a veces la prisa,
y muchas veces las tareas,
y otras muchas la agenda,
hacen que el tiempo pase
y no llame, no escriba,
no tome un café tranquilo,
no dé un paseo sereno...
Y pienso en cómo vivías
cada uno de tus encuentros,
cómo cuidabas los gestos,
las miradas, los tiempos...
cómo buscabas espacios
para encontrarte con Dios
y cómo Él te llevaba
a los otros, con pasión.
Y quiero buscar momentos
para compartir la vida,
no quiero que se me escurra
el tiempo entre los dedos...
y pensar que desperdicio
el tesoro del encuentro.
Hoy me he encontrado contigo
y he seguido tu rastro.
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