He visitado la Contraparte: esta vez ha sido República Dominicana. No podía imaginar lo que me esperaba. 1.- Las hermanas: su acogida abierta. Su generosidad sobreabundante en cada una de las que hemos llegado. Su entrega a los más pobres en todas las obras. Su preparación y apertura al Espíritu, dando respuestas a las necesidades del Pueblo, desde el riesgo y la audacia.2.- La pobreza tan generalizada en el País, y en muchos lugares, extrema. No podía imaginar, la extensión y la vida, sin ninguna condición de lo que llamamos humana. Nada, es allí, NADA. Junto a la frontera de Haití, son muchos kilómetros, de tierra, y niños, hombres y mujeres hambrientos. Viven en el suelo. Pero tanto en Santiago de los Caballeros como en Santo Domingo, se puede pasar sin ver. Pero si entras en sus estrechas calles, son las mismas chabolas. Un cuadrado de dos metros, donde se come y se duerme, pues se vive, en las estrechas callejuelas, por donde corren las aguas fecales.

3.- La fe, sencilla, pero vivida y expresada del pueblo, tanto en sus celebraciones, como en lo cotidiano. Un laico que lee con dificultad, preside la Celebración de la Palabra y tiene la sabiduría del Espíritu, para explicárnosla, y el ardor en el corazón para que nos llegue.

4.- Cómo compaginar esto, con la Fundación “Ayuda Solidaria Hijas de Jesús”, cómo pasar de verdad de la Ayuda al desarrollo a la Cooperación, donde el movimiento es bidireccional, y ellos nos aportan, su resistencia, su dignidad, sin que cambie nada nuestro modo de vivir?Ha sido una experiencia dura. Hay que caminar no sólo hacia proyectos o procesos, sino hacia las causas. No vale la pena echar la culpa a los gobiernos, de cualquier signo, mientras nosotras/os, no somos capaces de vivir con un poco menos, para que todos vivan un poco mejor.Los objetivos del Milenio, no son utópicos, no se realizan, porque todos parcheamos y no estamos dispuestos a renunciar a lo que no es universalizable.
5.- La reunión, con las responsables de los Países, que era el primer objetivo, ha sido una experiencia de trabajo en comunión, estupenda. Nos hemos reunido: Juana Cubero, Mª Remedios García de Colombia-Venezuela, Inés Laso de Bolivia, Joseilda Aparecida de Brasil y Analia, que vino de Argentina. Dejo, que ella se exprese, para compartir lo que vivimos:
ANALIA: La verdad es que fue una alegría poder compartir con vosotras y a través tuyo percibir la gran sensibilidad que hay en tantos /as hermanas del otro lado del océano!!!!... Gracias. me encantó tu claridad, transparencia, búsqueda de la verdad y sobre todo... el percibir tus entrañas tocadas por aquella realidad!!!... decía Mons. Romero: "Ví, y las entrañas se me cambiaron"... eso nos pasa... aquí tenemos que estar atentas para "no acostumbrarnos" a la miseria.... a veces uno ya no quiere ver para sobrevivir.... en fin. Siempre pensé que una forma concreta de "otras obras de piedad" tiene que ver con favorecer este compartir bienes y modos de vivir..... un enfoque actual para tiempos de crisis , no???.... ojalá podamos ir haciendo camino interior y concreciones externas..... Como diría la M.Cándida... Donde no hay lugar para los pobres, no hay lugar para mí..... Dios nos anime!!!! Todo mi cariño para vos, la gente de España y tu comunidad....Analia Moschen.
Mi agradecimiento a las hermanas que hicieron posible este encuentro, así, como a todas/os, los que colaboráis de alguna manera con FASFI.Pepita Soler.