12 mayo 2009

MARÍA de la ESPERANZA (III)

Enséñanos a esperar en el Señor,
a confiar en su palabra,
a dejarnos guiar por su Espíritu,
a llenarnos de su buen humor y alegría.
Enséñanos a escuchar su voz,
en la realidad de todos los días,
en el sufrimiento de tantos,
en las ansías de liberación y cambio,
en la sed de justicia de las mayorías.
Enséñanos a orar
para no perder la Esperanza
y para darle raíces sólidas.
Enséñanos a orar
para discernir donde poner los esfuerzos
y descubrir nuestro lugar y misión.
Enséñanos a orar
para no desalentarnos
en las dificultades y contratiempos.
María,
camina cerca nuestro,
acompáñanos madre buena,
fortalece nuestra esperanza
para que sea el motor de nuestra entrega
el pozo donde beber para seguir,
el refugio donde descansar y retomar fuerzas.
Anuda nuestra esperanza
al proyecto del Padre.
Danos firmeza y hasta tozudez
para seguir adelante.
Llena nuestros corazones
de la esperanza que libera
para vivir el amor solidario.
Lo que se espera
se consigue con esfuerzo,
con trabajo y con la vida.
Nos confiamos en tus manos
para que nos hagas fuertes en la fe
comprometidos en la solidaridad
y firmes, muy firmes,
en la Esperanza del Reino.

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