Señor: Cuando arrecia el temporal, el árbol queda bien agarrado con sus raíces y tronco recio. Pero las hojas vuelan y se acumulan allá donde quiera el viento, arrastradas por su fuerza. Yo quiero tener raíz y tronco recio, Señor. Yo quiero ser árbol resistente, que aguante los caprichos del viento. Y cuando arrecie su fuerza, ayúdame a mantenerme firme ante la comodidad, la blandura o la falta de personalidad. Que no me deje arrastrar fácilmente por el qué dirán o mi propia flojera. Firme y consecuente hasta el final, como Tú Señor, aunque el camino resulte difícil.
Señor, que sólo me deje arrastrar por los grandes ideales que nacen de dentro y dan sentido al camino de mi existencia. Amén.
Señor, que sólo me deje arrastrar por los grandes ideales que nacen de dentro y dan sentido al camino de mi existencia. Amén.
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