Hijos míos que estáis en la tierra
preocupados, tentados y solos...
Yo conozco perfectamente vuestros nombres
y los pronuncio santificándolos
porque os amo como Dios y Padre.
No estáis solos porque yo estoy con vosotros,
para construir juntos el Reino,
en lo cotidiano de cada la vida,
por el camino de las Bienaventuranzas.
Contad conmigo en el trabajo de cada día
para que podáis conseguir el pan.
Enseñar a los que no saben compartir su pan
compartiendo lo poco que tienen;
y rogad por ellos para que su corazón se abra...
Sólo os pido que busquéis y hagáis mi Voluntad:
"que todos seáis uno para que el mundo crea",
para que reine la paz, el amor y la fraternidad.
No os preocupéis tanto del mañana,
que a cada día le basta su propio afán
y ya es bastante con lo que os ocupa hoy...
Recordar que yo perdono todas vuestras ofensas
porque os conozco y os amo como sois...
Y deseo que vosotros hagáis lo mismo con los demás.
Y para que no caigáis en la tentación,
aferraos de mi mano como un niño,
con la certeza de la fe de un hombre,
y yo os libraré de todo mal.
(Oración enviada por Cristina Sáenz de Cenzano)
preocupados, tentados y solos...
Yo conozco perfectamente vuestros nombres
y los pronuncio santificándolos
porque os amo como Dios y Padre.
No estáis solos porque yo estoy con vosotros,
para construir juntos el Reino,
en lo cotidiano de cada la vida,
por el camino de las Bienaventuranzas.
Contad conmigo en el trabajo de cada día
para que podáis conseguir el pan.
Enseñar a los que no saben compartir su pan
compartiendo lo poco que tienen;
y rogad por ellos para que su corazón se abra...
Sólo os pido que busquéis y hagáis mi Voluntad:
"que todos seáis uno para que el mundo crea",
para que reine la paz, el amor y la fraternidad.
No os preocupéis tanto del mañana,
que a cada día le basta su propio afán
y ya es bastante con lo que os ocupa hoy...
Recordar que yo perdono todas vuestras ofensas
porque os conozco y os amo como sois...
Y deseo que vosotros hagáis lo mismo con los demás.
Y para que no caigáis en la tentación,
aferraos de mi mano como un niño,
con la certeza de la fe de un hombre,
y yo os libraré de todo mal.
(Oración enviada por Cristina Sáenz de Cenzano)
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