Estoy buscando, Señor
y en Ti he encontrado esperanza.
Tú que eres justo y fiel ponme a salvo.
Haz honor a tu nombre: dirígeme y guíame.
Tú eres mi amigo
sácame de la red en que he caído.
En tus manos pongo mi vida:
tú, Señor, el Dios fiel, me ayudarás.
Yo confío en ti; tu lealtad
será mi gozo y mi alegría.
Tú velas por mi vida cuando sufro
y me amenaza el peligro.
Dame espacio para encontrar siempre salida.
Óyeme, Señor, mi vida se gasta,
me duelen hasta los huesos.
Óyeme, Señor: se burlan de mí,
se ríen sin motivo, pasan de mí
y soy como un desconocido.
Me siento como un cacharro inútil.
Pero yo confío en ti, Señor;
te digo: "Tú eres mi Señor".
En tus manos están mis ilusiones
y en tus manos dejo mis penas.
Muéstrame tu rostro radiante
y sálvame por tu lealtad.
Señor, que no me avergüence de haberte llamado.
Yo sé, Señor, que tu bondad es grande
para quien te es fiel. Tú escondes mi vida
en lo profundo de tu corazón,
y me hablas desde lo escondido como un amigo.
Bendito seas, Señor, que has hecho por mí
maravillas de amistad.
Mi corazón dice: "Sed valientes y animosos
los que esperáis en el Señor".
lloro en silencio, se me acaban las fuerzas,
No hay comentarios:
Publicar un comentario